El aparecido de Christian Oyarzún

Relaciones Sociales Entre Empleados 10 agosto, 2014 Categoría:

El aparecido es la primera muestra personal del artista medial, profesor, investigador y desarrollador independiente Christian Oyarzún (www.error404.cl/) exhibida en la Galería del Arte Contemporáneo MICH. Ésta se compone de distintos objetos electrónicos que tienen como eje principal de investigación la creación de pequeños sistemas sonoros. En esta ocasión, la obra de Oyarzún emerge desde el enredo caótico de cables, parlantes y circuitos para ponernos sobre la mesa la figura del “aparecido”.

En una primera instancia, podríamos decir que la figura del aparecido, desde el campo de la narrativa, sería aquel personaje que vuelve de la muerte o luego de una larga ausencia, para irrumpir en el presente, con el objeto de desestabilizarlo, pues vendría a incorporar lo faltante, rompiendo la lógica narrativa creada sobre la base de su ausencia y/o silenciamiento. Desde esa perspectiva, Oyarzún sería ese aparecido, que desde el año 1998 comenzó a desarrollar un trabajo teórico y práctico alrededor de los medios digitales, participando en diversas exhibiciones colectivas, foros y mesas redondas, pero que a sus 42 años no había tenido la ocasión de reunir sus experimentos en una muestra personal.

Sin pretender juzgar dicha realidad, esta muestra se convierte en un hito significativo, tomando en consideración el extenso trabajo del artista, que lo llevó a que sus obras hayan sido incluidas como parte de la artBase de rhizome.org y de la colección de computerfinearts.

 

Asimismo y en una segunda instancia, la figura del aparecido emergería desde la cita que hace Oyarzún del cantautor nacional Víctor Jara, específicamente de su canción bautizada por el mismo nombre, El aparecido. En 1967 Víctor Jara lanza su tercer álbum de estudio llamado Victor Jara, bajo el sello discográfico Odeon (actual EMI), en el que se incluye por primera vez la versión en estudio de El aparecido, una de las canciones más populares del músico. Dicha canción tenía como subtítulo Galope al Che Guevara, evocando la fuerza justiciera del revolucionario, al son de una guitarra que él mismo denominó como “galope”. En dicha canción se entreteje convicción, pasión, sentimiento, contexto e ideología, cualidades por las que le quitaron la vida.

Toda esa carga histórica de la canción es puesta en crisis y resignificada por la manufactura de Oyarzún. De ahí que podamos ver y escuchar la percusión de un pequeño tambor, la imagen de un caballo cabalgando y los acordes de Víctor Jara en una guitarra intervenida.

 

 

 

Texto y afiche: Sebastián Riffo

Fotografías: Leo Beltrán y Christian Oyarzún

Video entrevista: Alexis Llerena